domingo

Hubo un tiempo en que escribir era la solución, a pedazos recogiendo monólogos internos, algo tomaba forma y se podía plasmar juntando letras.
Hubo un tiempo en que el camino estaba más claro, no habían tantas grietas, ni el caminante estaba tan cansado.
Hubieron años en que el dolor era motor de muchas cosas, pero de golpe apareció el hastío y ya nada se puedo hacer, todo quedó inmóvil y en silencio. Pudimos haber intentado cambiar pero no sabíamos qué. Solo continuamos avanzando, y seguimos avanzando.

jueves


El político borracho que brinca por las calles donde las madres gimotean y los salvadores que están profundamente dormidos, te esperan y yo espero que ellos acaben con mi beber en una copa rota y me pidan que te abra la puerta.
A trazos, con erratas, borrones, tachaduras, así de exigua y frágil, así de impura y torpe, incanjeable y hermosa está la vida.
no soy ni intento ser la misma, sin los estigmas que me faltan, sin los abrazos que no pude, sin los hermanos que me faltan. No quiero ser rescatada de ese pasado sin futuro, no se entra gratis en el odio, ni en el perdón, ni en el orgullo.

miércoles

Llueve en silencio, que esta lluvia es muda
y no hace ruido sino con sosiego.
El cielo duerme. Cuando el alma es viuda
de algo que ignora, el sentimiento es ciego.
Llueve. De mí (de este que soy) reniego...

Tan dulce es esta lluvia de escuchar
(no parece de nubes) que parece
que no es lluvia, mas sólo un susurrar
que a sí mismo se olvida cuando crece.
Llueve. Nada apetece...

No pasa el viento, cielo no hay que sienta.
Llueve lejana e indistintamente,
como una cosa cierta que nos mienta,
como un deseo grande que nos miente.
Llueve. Nada en mí siente...
No soy igual en lo que digo y escribo.
Cambio, pero no cambio mucho.
El color de las flores no es el mismo bajo el sol
que cuando una nube pasa
o cuando entra la noche
y las flores son color de sombra.
Pero quien mira ve bien que son las mismas flores.
Por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo
fijaros bien en mí:
si estaba vuelto para la derecha
me volví ahora para la izquierda,
pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies.
El mismo siempre, gracias al cielo y a la tierra
y a mis ojos y oídos atentos
y a mi clara sencillez de alma.
Tengo tanto sentimiento
que es frecuente persuadirme
de que soy sentimental,
mas reconozco, al medirme,
que todo esto es pensamiento
que yo no sentí al final.

Tenemos, quienes vivimos,
una vida que es vivida
y otra vida que es pensada,
y la única en que existimos
es la que está dividida
entre la cierta y la errada.

Mas a cuál de verdadera
o errada el nombre conviene
nadie lo sabrá explicar;
y vivimos de manera
que la vida que uno tiene
es la que él se ha de pensar.
Yo nunca guardé rebaños,
pero es como si los guardara.
Mi alma es como un pastor,
conoce el viento y el sol
y anda de la mano de las Estaciones
siguiendo y mirando.
Toda la paz de la Naturaleza a solas
viene a sentarse a ni lado.
Pero permanezco triste, como un atardecer
para nuestra imaginación,
cuando refresca en el fondo de la planicie
y se siente que la noche ha entrado
como una mariposa por la ventana.

Pero mi tristeza es sosiego
porque es natural y justa
y es lo que debe haber en el alma
cuando piensa que ya existe
y las manos cogen flores sin darse cuenta.

Con un ruido de cencerros
más allá de la curva del camino
mis pensamientos están contentos.

Pensar molesta como andar bajo la lluvia
cuando el viento crece y parece que llueve más.

No tengo ambiciones ni deseos.
Ser poeta no es una ambición mía.
Es mi manera de estar solo.

PARÁBOLA DEL TRIÁNGULO


Había una vez
dos ángulos inferiores
que planeaban eliminar
al ángulo superior

Olvidaron sin embargo
un principio elemental

Ningún triángulo puede existir
con dos ángulos

Perpetrado el crimen
y como era de esperar
el triángulo completo
desapareció del mapa
Y con él los victimarios

En el diseño del universo
nadie está libre de cavarse
su propia tumba


Con vos quería hablar, hijo de la grandísima.

Ya me tienes cansadode tanta esquividad y apartamiento,con tus significantes y tus significadosy tu látigo húmedopara tiranizar mi pensamiento.Ahora te quiero ver, hijo de la grandísima,porque me marcho al tiro al país de los mudosy de los sordos y de los sordomudos.Allí van a arrancarme la lengua de cuajo:y sus rojas raíces colgantesserán expuestas adobadas en salal azote furibundo del sol.Con vos quería hablar, hijo de la grandísima.
O este espejo se está poniendo viejo
o lo que estoy mirando es un delirio..."

sábado

...

Toda escritura es una marranada.
Las personas que salen de la nada
intentando precisar cualquier cosa 
que pasa por su cabeza, son unos cerdos.
Todos los escritores son unos cerdos
Especialmente los de ahora.
Antonin Artaud

lunes

La otra...

Una en mí maté
yo no la amaba
Era la flor llameando
del cactus de montaña;
era aridez y fuego:
nunca se refrescabas
Piedra y cielo tenía
a pies y a espaldas
y no bajaba nunca
a buscar "ojos de agua
Donde hacía su siesta,
las yerbas se enroscaban
de aliento de su boca
y brasa de su cara.
En rápidas resinas
se endurecía su habla,
por no caer en linda
presa soltada
Doblarse no sabía
la planta de montaña,
y al costado de ella, yo me doblaba.
La dejé que muriese,
robándole mi entraña.
Se acabó como el águila
que no es alimentada.
Sosegó el aletazo,
se dobló lacia,
y me cayó a la mano
su pavesa acabada...
Por ella todavía
me gimen sus hermanas,
y las gredas de fuego
al pasar me desgarran.
Cruzando yo les digo:
Buscad por las quebradas
y haced con las arcillas
otra águila abrasada
Si no podéis entonces,
¡ay! olvidadla.
Yo la maté. ¡Vosotras
también matadla!

domingo

Khalil Gibran


"Y he hallado libertad y salvación en mi locura, la libertad de estar solo y a salvo de ser comprendido, porque aquellos que nos comprenden esclavizan algo nuestro"

domingo

Soñar no cuesta nada - C. Bertoni


Siempre miraba en la puerta 
en el suelo a la entrada
por si había algún papelito
por si se te había ocurrido pasar
por si habías sentido la necesidad de pasar
y siempre que volvía de Viña
tenía el sueño de encontrarte ahí
sentada en la puerta
sentada en la escalera
y siempre te saludaba
y así me aliviaba,
en una ínfima medida me aliviaba.
pensaba que eras tú
que podías ser tú
porque así le ladran los perros a las personas que no conocen
y el viento en las ramas del damasco
y en las hojas
y el viento en las plantas
también eras tú
también podías ser tú
y los perritos que vienen a pedir cáscaras de queso
también podías ser tú
pero nunca fuiste tú
siempre fue el viento
y los perritos
y los pasos de otras personas
y los ladridos para otras personas
y ya no te confundo con los pies de los perritos
y ya no te confundo con el viento entre las ramas
y ya no te confundo con el viento entre las hojas
y ya no te confundo con el viento entre las plantas
y ya no te confundo conmigo
y ya no me confundo contigo
y ya no nos confundo a los dos


también cuando los perros ladraban mucho 
nunca en ninguno de estos casos fuiste tú 

miércoles

vuelvo...



Vuelvo / quiero creer que estoy volviendo
con mi peor y mi mejor historia
conozco este camino de memoria
pero igual me sorprendo

[...]

vuelvo y pido perdón por la tardanza
se debe a que hice muchos borradores
me quedan dos o tres viejos rencores
y sólo una confianza

[...]

me fui menos mortal de lo que vengo
ustedes estuvieron / yo no estuve
por eso en este cielo hay una nube
y es todo lo que tengo
todos estamos rotos pero enteros
diezmados por perdones y resabios
un poco más gastados y más sabios
más viejos y sinceros


vuelvo sin duelo y ha llovido tanto
en mi ausencia en mis calles en mi mundo
que me pierdo en los nombres y confundo
la lluvia con el llanto


vuelvo / quiero creer que estoy volviendo
con mi peor y mi mejor historia
conozco este camino de memoria
pero igual me sorprendo.

sábado




Y así como en el teatro, en algún momento el mundo externo logra llegar aunque atenuado en forma de lejanos ruidos (un bocinazo, el grito de un vendedor de diarios, el silbato de un agente de tránsito), así también llegaban hasta su conciencia, como inquietantes susurros, pequeños hechos, algunas frases que enturbiaban y agrietaban la magia...


Es curioso, pero vivir consiste en construir futuros recuerdos; ahora mismo, aquí frente al mar, sé que estoy preparando recuerdos minuciosos, que alguna vez me traerán la melancolía y la desesperanza...

domingo

...Se va

¿Qué guerra es esta que combatimos, seguros de nuestra derrota? Aurora tras aurora, extenuados ya de todas las batallas que aún están por venir, nos acompaña el espanto de día a día, ese pasillo sin fin que, en las horas postreras, será nuestro destino por haberlo recorrido tantas veces. Sí, ángel mío, así es el día a día: tedioso, vacío y anegado en desdicha. Las calles del infierno le son en nada ajenas; uno acaba allí un buen día por haber permanecido en ese pasillo demasiado tiempo. De un pasillo a las calles: entonces acontece la caída, sin sacudidas ni sorpresas. Cada día, volvemos a experimentar la tristeza del pasillo y, paso tras paso, seguimos el camino de nuestra lúgubre condena .

L'é elegance du hérisson



"Siempre está la vía de la facilidad, aunque me repugne seguirla. No tengo hijos, no veo la televisión y no creo en Dios, todas estas sendas que recorren los hombres para que la vida les sea más fácil. Los hijos ayudan a diferir la dolorosa tarea de hacerse frente a uno mismo, y los nietos toman después el relevo. La televisión distrae de la extenuante necesidad de construir proyectos a partir de la nada de nuestras existencias frívolas; al embaucar a los ojos, libera al espíritu de la gran obra del sentido. Dios, por último, aplaca nuestros temores de mamíferos y la perspectiva intolerable de que nuestros placeres un buen día se terminan [...].



sábado

Los que saben hacer las cosas, las hacen; los que no saben, enseñan a hacerlas; los que no saben enseñar enseñan a los que enseñan, y los que no saben enseñar a los que enseñan se meten en política"

jueves

..

De tus ojos no hay nada. De tu vida solo pasado y de la mia solo vacio. De ambos incertidumbre.

siempre esto termina igual.

Malditas palabras

Porque no se dicen... Porque se dicen... Porque no existen.

miércoles

ventanas

Ventanas como oportunidades, como salidas, como escapes, como deseos, como entradas, como esperanzas, como la vida, como tu, como nada, como tenerte, como dejarte, como volver, como irme, como lo mismo de siempre...

No me toques...


viernes


Duerme abismo mío, los reflejos dirán
que el descompromiso es total
pero tú hasta en sueños dices que todos
estamos comprometidos que todos
merecemos salvarnos

Recuerdo que Platón me lo decía
y no presté atención.
Ahora estoy en la discoteca de la muerte
y no hay nada que pueda hacer:
el espacio es una paradoja.
Aquí no puede pasar nada
y sin embargo estoy yo.
Apenas un robot
con una misión sin especificar.
Una obra de arte eterna.


Ahora paseas solitario por las muelles
de Barcelona.
Fumas un cigarrilo negro y por
un momento crees que sería bueno
que lloviese.
Dinero no te conceden los dioses
mas si caprichos extraños
Mira hacia arriba:
está lloviendo

En el centro del texto
está la lepra.

Estoy bien. Escribo
mucho. Te
quiero mucho.

Te regalaré un abismo, dijo ella,
pero de tan sutil manera que sólo lo percibirás
cuando hayan pasado muchos años
y estés lejos de México y de mí.
Cuando más lo necesites lo descubrirás,
y ése no será
el final feliz,
pero sí un instante de vacío y de felicidad.
Y tal vez entonces te acuerdes de mí,
aunque no mucho.

sábado

No estás deprimido, estás distraído...



No estás deprimido, estás distraído. Distraído de la vida que te puebla. Distraído de la vida que te rodea, delfines, bosques, mares, montañas, ríos.

No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por un ser humano, cuando en el mundo hay cinco mil seiscientos millones. Además, no es tan malo vivir ... solo. Yo la paso bien, decidiendo a cada instante lo que quiero hacer, y gracias a la soledad me conozco, algo fundamental para vivir.

No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque tiene setenta años, olvidando que Moisés dirigía el Éxodo a los ochenta y Rubinstein interpretaba como nadie a Chopin a los noventa, sólo por citar dos casos conocidos.

No estás deprimido, estás distraído. Por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible, porque todo te fue dado. No hiciste ni un sólo pelo de tu cabeza, por lo tanto no puedes ser dueño de nada. Además, la vida no te quita cosas, te libera de cosas; te aliviana para que vueles más alto, para que alcances la plenitud.

De la cuna a la tumba es una escuela; por eso, lo que llamas problemas, son lecciones. No perdiste a nadie: el que murió, simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además, lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón.

¿Quién podría decir que Jesús está muerto? No hay muerte... hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Miguel Ángel, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuelo y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas y nos aleja, porque nos hace desconfiados.

Haz sólo lo que amas y serás feliz. El que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser, será y, llegará naturalmente.

No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible y sin esfuerzo, porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban tres o cuatro meses de vida.

Dios te puso un ser humano a cargo y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz. Después podrás compartir la vida verdadera con los demás.

Recuerda a Jesús: "Amarás al prójimo como a ti mismo". Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios y decide ahora mismo ser feliz, porque la felicidad es una adquisición. Además, la felicidad no es un derecho, sino un deber; porque si no eres feliz, estás amargando a todo el barrio.

Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perusa, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileños, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman; la música de Mahler, Mozart, Chopin, Beethoven; las pinturas de Caravaggio, Rembrandt, Velázquez, Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas.

Y si tienes cáncer o sida, pueden pasar dos cosas, y las dos son buenas: si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto (tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas); y si le ganas, serás más humilde, más agradecido, por lo tanto, fácilmente feliz, libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad
? y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente, como debe ser.

No estás deprimido, estás desocupado.

Ayuda al niño que te necesita, ese niño que está dentro de tí. Ayuda a los viejos, y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas. Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar de la naturaleza y cuidarla para el que vendrá.

Da sin medida y te darán sin medida. Ama hasta convertirte en lo amado; más aún, hasta convertirte en el mismísimo Amor.

Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas. El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso. Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay millones de caricias que alimentan a la vida. Vale la pena, ¿verdad?.

Si Dios tuviera un refrigerador, tendría tu foto pegada en él. Si él tuviera una cartera, tu foto estaría dentro de ella. El te manda flores cada primavera. El te manda un amanecer cada mañana. Cada vez que tú le quieres hablar, él te escucha, Él puede vivir en cualquier parte del universo, pero Él escogió tu corazón. Enfréntalo, amigo, ¡él está loco por ti!.

Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones por las cuales sonreír.

Facundo Cabral

lunes

Adicción


Ella es la que en realidad aguarda impaciente. No se decide; es que es débil de espíritu. Primero, floja, como que si como que no. Luego ya le gana el vicio; no tolera la presión y consume… consume hasta saciarse y sentirse mareada, en un éxtasis divino al cual de seguro volverá a caer en la noche siguiente.
Así son los vicios. Triunfan. Y ella es la que en realidad consume, no yo. La junto con una tarjeta de crédito, formo un cerrillo blanco y radiante; agarro un tubillo, con un extremo en una fosa nasal y otro
ahí, aspirando y dale que dale.
Yo no soy el adicto, es ella. Ella no tolera que yo la deje ahí y no la aspire; ella no aguanta a ser consumida porque está enviciada conmigo, con mi sangre por la cual drena y se siente en un trance feliz, aunque sólo sea un breve segundo.


Nadie te manda cartas ahora   Debajo del faro
en el atardecer   Los labios partidos por el viento
Hacia el Este hacen la revolución   Un gato duerme
entre tus brazos  A veces eres inmensamente feliz


viernes

El soñador - Pedro Bonifacio Palacios

Le aserraron el cráneo;
le estrujaron los sesos,
y el corazón ya frío
le arrancaron del pecho.
Todo lo examinaron
los oficiales médicos
mas no hallaron la causa
de la muerte de Pedro;
de aquel soñador pálido
que escribió tantos versos,
como el espacio azules
y como el mar acerbos.
¡Oíd! Cuando yo muera,
cuando sucumba, ¡oh, médicos!
ni me aserréis el cráneo
ni me estrujéis los sesos,
ni el corazón ya frío
me arrebatéis del pecho,
que jamás hasta el alma,
llegó vuestro escalpelo.
Y mi mal es el mismo,
es el mismo de Pedro;
de aquel soñador pálido
que escribió tantos versos,
y como el espacio azules
y como el mar acerbos. 

viernes

“El primer danzante soy en el baile de los necios, pues sin provecho muchos libros tengo, que ni leo ni entiendo”.La nave de los necio, Sebastián Brant

domingo

Del fuego


     La persecución ya dura demasiado. Lo vengo persiguiendo a lo largo de una pesadilla que empezó cuando alguien, no sé quién, bajó corriendo con sus pies descalzos, con su crinada y sucia cabellera al viento, con su vestido de pieles podridas tremolando en torno a su cuerpo flaco, de la cima humeante de la montaña, y trayendo un leño encendido, un trozo de fuego nuevo robado al fuego viejo del volcán. Y entonces miró la inocencia, que fue asesinada por el fuego, no por la manzana. Y empezó la pesadilla que dura hasta hoy, porque el fuego proyectó una sombra en la pared pedregosa de la cueva, y la sombra danzaba, y nadie podía acercarse a ella, porque desaparecía, chupada por la piedra reseca. Fue entonces que empecé a entrever el principio de esta persecución sin fin: uno era uno, y era otro. Uno, íntegro, sólido, real, y otro, huidizo, vago, que el fuego esboza siempre a un milímetro más lejos del alcance de nuestras manos. Y tiene nuestro contorno, y es como un mapa en blanco de nuestra geografía personal, donde quisiéramos transferir los ríos y los mares, los cielos y los vientos que sólo podrán caber en ese gemelo elástico con que el fuego nos maldice y nos bendice al mismo tiempo. Yo empecé a perseguirlo, porque por la boca de mi inocencia herida brotaba a borbollones la convicción rebelde de que no se puede ser dos, sino uno, que en un instante uno no puede ser Abel corriendo tras Caín pidiendo Venganza, y al siguiente Caín corriendo detrás de Abel pidiendo Perdón. La herida dolía y urgía, y manaba de los costados por veinte bocas [139] escalonadas y simétricas, como si por la carne hubiera rodado el círculo dentado de una espuela, doliendo siempre, con un dolor que se calmaba cuando la persecución era más fatigosa y desesperada, pero el otro siempre estaba delante, a veces al alcance de la mano, a veces como un puntito perdido en la lejanía, pero siempre el mismo, el que yo debía capturar para ser realmente yo, es decir, un continente soleado con ríos cristalinos y mares tranquilos, de cielo amplio y de vientos mansos, que iría caminando hasta la cima de todas las montañas después de dejar en el camino la chatarra del otro, que pronto moriría de sed y se volvería ceniza y se esparciría por el paisaje como una nube de polvo, tenue testimonio de algo que no tuvo por qué existir. Una vez, sólo una vez, lo alcancé. Se había detenido a esperarme en la sombra suave de una colina, tersa y comba como un seno lleno de leche. Y fuimos uno. Y por primera vez desde aquel día perdido en el milenio de la cueva, mi nombre sonaba a noble, porque ya no era más una atemorizada máquina de perseguir. Pero todo duró poco, porque el tumulto crecía al pie de la colina, donde una multitud se agitaba y arañaba la tierra y el cielo con una furia indecible. Y todos me miraban a mí, y tuve miedo, y el miedo corrió por mis venas y abrió en mi pecho un ancho ventanal hacia la angustia, y por allí escapó el otro, que fue rodando colina abajo, hasta caer en la vorágine de esa hambre de mil bocas ansiosas que se agitaba abajo, como cae una abeja entre hormigas voraces. Y la multitud se lo llevó valle abajo, hasta alcanzar otra colina, donde le clavaron en cruz. Después vinieron a buscarme, y me acusaron de todos los horrores, y los ancianos que guardan la tradición me miraban con severidad y con miedo, y Torquemada se lavaba la boca con agua bendita después de pronunciar mi nombre, y me metían en una celda donde para respirar un poco de aire tenía que apoyar la boca ansiosa en un agujero del piso, sorbiendo con gratitud [140] humillante un resto de oxígeno sumergido en el olor agrio de los sudores de los que odian y temen al mismo tiempo. No sé si merecía aquel sentimiento, pero la magnitud de mi crimen, que a veces me daba pavor a mí mismo, y a veces me hacía entrever en el fondo de mi carne un leve resplandor de orgullo rebelde, me aplastaba, porque yo había desatado el miedo, yo había pecado capturando el secreto del fuego, y por mi culpa la gota de agua empezó a gotear sobre la testa empalada, rompiendo el hueso gota a gota, hasta perforar el cerebro, y por mi culpa se alzó la guillotina, y el garrote atornilló sobre el grito rebelde su cuerda nudosa, y la verdad se despedazó en mil mentiras que se erigieron en mitos por cuya grandeza vacía morían los hombres y se quemaban ciudades. Finalmente, se olvidaron de mí, y me condenaron a ser libre sin ser yo mismo. 


martes

(...). Pero por suerte, el hombre no es casi nunca un ser razonable, y por eso la esperanza renace una y otra vez en medio de las calamidades, y este mismo renacer de algo tan descabellado, tan sutil y entrañablemente descabellado, tan desprovisto de todo fudamento, es la prueba de que el hombre no es un ser racional (...): aquellas insensatas esperanzas de los hombres, su furia persistente para sobrevivir, su anhelo de respirar mientras sea posible, su pequeño, testarudo y grotesco heroísmo de todos los días frente al infortunio."


Sobre héroes y tumbas

"Siempre llevamos una máscara, una máscara que nunca es la misma sino que cambia para cada uno de los papeles que tenemos asignados en la vida: la del profesor, la del amante, la del intelectual, la del marido engañado, la del héroe, la del hermano cariñoso. Pero, ¿qué máscara nos ponemos o qué máscara nos queda cuando estamos en soledad, cuando creemos que nadie, nadie, nos observa, nos controla, nos escucha, nos exige, nos suplica, nos intima, nos ataca? Acaso el carácter sagrado de ese instante se deba a que el hombre está entonces frente a la Divinidad, o por lo menos ante su propia e implacable conciencia. Y tal vez nadie perdone el ser sorprendido en esa última y esencial desnudez de su rostro, la más terrible y la más esencial de las desnudeces, porque muestra el alma sin defensa."

SE100P


El jefe lo llamaba Willy, su mujer Memo, su madre
Guillermo. Casado, dos hijos lindos. Vivía en Puente
Alto. Hizo el Servicio Militar y su plato preferido
eran las vienesas con puré picante. Siempre lo elegían
el mejor compañero de la oficina. No fumaba. No
tomaba. Bailaba apretado sólo con su mujer. Jugaba
al Kino, al Loto, a la Pirámide y a veces a los caballos.
Bueno para la pichanga. Todas las noches veía a la
Marlén. Una vez escribió un poema. Su actor favorito
era Schwarzenegger. Contaban que era feliz. Un día
escuchó una voz. Le tiraron cadena perpetua.

domingo


Ninguno lo esperaba y sin embargo todos sabíamos que vendría. Era tema obligado de conversación en todas las reuniones. Un grupo reducido, alejado y paranoico, comentaba y se reía a partir de la incómoda situación. Luego los concurrentes intercambiábamos lugares como en una especie de juego de la silla en el cuál el perdedor era presabido por todos y coronado simbólicamente, regalándole la posibilidad de mantener su absurda presencia.
De cuando en cuando alguien recordaba que todavía el individuo estaba allí y sonreía. Una sonrisa que mezclaba equitativamente incomprensión y piedad, pero que tan sólo duraba unos segundos para ser abandonada a una conversación poco trascendente.
Canapés, calentitos, coca, fiambres, pastas, vino, helado, café, masitas.
La expectativa se transformó en conclusión, la mentira en realidad, la jocosidad en redundancia y el reencuentro en soledad.
El reloj dio las 12 de la noche y Pedro sacó de su bolsillo una excusa reciclada de tiempos lejanos. Muchos lo imitamos y prometimos impunemente volver a vernos pronto.
Manejando hacia casa lo volví a recordar y un escalofrío recorrió mi cuerpo. Aceleré raudamente. Con un poco de suerte llegaría a tiempo para ver nuevamente el final de su película preferida.


martes

Y este no será el momento en que publique mi vida, ni lo más personal que la contenga, eso, que yo no logro percibir muchas veces...
Dejad que el tiempo pase y me olvide.

lunes


un lugar y un tiempo
a los que quisiera volver
un ratito


 A veces se extraña
 A veces me recuerda quien soy
 A veces me roba una sonrisa
 A veces me hace llorar
 A veces se vuelve una obsesión
 A veces me enamora
 A veces me hace compañía
 A veces lo es todo para mí
 A veces me consuela
 A veces me entiende
 A veces me motiva
 A veces su sonrisa me ilumina
 A veces me pierdo en su mirada
 A veces ....

jueves

Fugacidad


Las estrellas
que tienen el sueño ligero,
les encanta que las vean llorar.

Una estrella fugaz,
que se convierte en lágrima,
por ser parte de la madrugada,
y poco a poco
convertirse
en una oscuridad, eterna.