Anoche entonamos frases de viejos artistas
y brindamos por la aventura que recién se estaba asomando.
Te recité versos de telenovela al oído
cuando tu mano rozó la mía sin un claro porqué.
Anoche jugamos a decir mentiras solo por diversión
y fingimos un romance furtivo y maleducado.
Nos dimos los besos que nunca quisimos
mientras el diablo miraba envidioso desde la mesa de al lado.
Anoche ganamos la atención de todo el lugar
e incentivamos la imaginación de los más aburridos.
Bajamos la guardia como malos boxeadores
y nos entregamos al rumor de las buenas anécdotas.
Anoche hablamos de príncipes y de amores,
y confesamos nuestros secretos peor guardados.
Reímos lo que duró en bajarse la botella
y terminamos escapando por la puertita del baño.

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