viernes


Estás hecha de frío, de viento gélido, de Andes imponentes y manos congeladas de la diosa Tormenta.
No consigues soñar sin cerrar los ojos, ni caminar hacia delante sin saber adónde.
Mánchate, revuélvete en el fango, mete la cabeza bajo tierra y busca sin saber qué es lo que quieres encontrar.
Si no lo haces, tal vez las cucarachas salgan de los grifos y te muerdan los tobillos, las muñecas y las rodillas.
Sé que eso no entra en tus cálculos, pero debes saber que de todas maneras puede suceder.
Las hadas, en las que siempre creímos, ya no existen, quizás sí la magia negra.
Si no aprendes a arder te volverás ceniza sin haber gozado antes del fuego.
Por eso intentaré perderte lo más posible
(y así, ponerte a salvo)

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